julio 01, 2009

La verdad;





La verdad no puede ser acumulada. Lo que se acumula es siempre destruido; se marchita.
La verdad no puede marchitarse jamás, porque sólo podemos dar con ella de instante en instante,
en cada pensamiento, en cada relación, en cada palabra, en cada gesto, en una sonrisa, en las lágrimas.
La verdad no tiene morada fija, la verdad no es continua, no tiene lugar permanente.
Es siempre nueva; por lo tanto es intemporal. Lo que fue verdad ayer no es verdad hoy,
lo que es verdad hoy no será verdad mañana.
La verdad está en enfrentarse de un modo nuevo a la vida.


¿Puede la verdad ser hallada en un medio particular, en un clima especial, entre determinadas personas?
¿Está aquí y no allá? ¿Es tal persona la que nos guía hacia la verdad, y no otra?
¿Existe, acaso, guía alguno?


Cuando la verdad es buscada,
lo que encontramos sólo puede provenir de la ignorancia,
porque la búsqueda misma nace de la ignorancia.
Conoce la verdad sólo aquel que no busca, que no lucha,
que no trata de obtener un resultado.
No se puede buscar una verdad absoluta, ya que la verdad no tiene continuidad.
Uno no puede buscar la realidad, “uno” debe cesar para que la realidad sea.

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